Erase una vez un país muy lejano llamado Colombia allí siempre se vivía un gran conflicto y todo era violencia. En esos tiempos los caballos eran protagonistas puesto que la guerra de ese país se llevaba a cabo en las montañas, para entonces existía un caballo muy especial, el caballo Carlos. El quería la paz era muy bondadoso y solidario siempre era el mejor amigo de sus compañeros y sobre todo de su jinete.
Un día la persona que el mas amaba y quería murió, Carlos estaba tan triste que solo pensaba en mas guerra un día se encontró con su amigan una perrita que lo apreciaba mucho, y quien le decía “la violencia solo genera más violencia”, pero el solo pensaba en aquello, la perrita trato de convencerlo de que si seguía así podría meterse en problemas pero fue inútil. Y efectivamente con el paso del tiempo lo buscaban unos micos ladrones para vengarse de el. Todos sabían que los micos eran los más peligrosos de la región y por esto Carlos dejo Armenia y partió hacia el Amazonas.
Los micos y sus escoltas no hacían otra cosa que buscar a Carlos y al no encontrarlo preguntaron a Pedro el elefante policía que ¿si sabia donde se encontraba Carlos? el elefante muy amablemente contesto no sé nada y si supiera no les podría decir pues se lo que ustedes quieren y Carlos no merece sufrir si ha hecho algo malo ha sido por dolor y merece una oportunidad para arrepentirse y poder cambiar, los micos se enojaron mucho y destruyeron el vehículo del elefante, una Chapí que tenía desde hace mucho tiempo con una linda mariposa dibujada en un costado. El elefante triste y asustado se alejo corriendo rápidamente.
Carlos en cambio estaba en la selva amazónica compartiendo bailando y tomando con unas gatas muy alegres, pidieron cerveza para relajarsen un poco en este acontecer se dio cuenta que una de las gatitas le simpatizo mucho pues tenía una visión muy bella de la vida Carlos trato de conquistarla pero la gatita le respondió que ella estaba casada con el rinoceronte y ante tal adversario Carlos no tuvo otra alternativa que retirarse, esto lo deprimió mucho. Después de unos años los micos se olvidaron de Carlos y este logro olvidar aquella gata y adaptarse a la vida hostil de la selva y un día se encontró con Lucia una bella leona y tuvo que trabajar mucho para conquistarla pero al final lo logro y después de unos meses de bello noviazgo le pidieron el favor a su amigo el pingüino sacerdote que los casara y vivieron juntos por siempre jamás.
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